El Municipio pierde juicio contra Romano
El intento, por parte del gobierno actual, de ingresar a nuestro distrito la
basura proveniente del Gran Buenos Aires, no sólo fué truncado por la manifestación que todos conocimos en aquel fin de año, sino que además de ello, a dejado secuelas que aún hoy este Gobierno deberá seguir pagando. Y cuando digo pagando, no me refiero a “costos políticos”, porque evidentemente nuestra gente está tranquila de que los desechos de basura no vendrán, y aún muchos confían en las personas que manejan los destinos de Alberti. Me refiero pura y exclusivamente al “costo económico” que deberá afrontar nuestro municipio por hacer las cosas mal. Y no lo digo yo. Lo ha sentenciado un Juez en Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo.
A pocos días de dicha manifestación, Juan Enrique Romano, empleado municipal en el Hospital de Alberti, fue sancionado por un decreto firmado por el Dr. Zacca, el cual le impedía concurrir a su lugar de trabajo por ocho días.
Fundamentaba dicha medida, agresión física a una compañera de trabajo y rotura de una puerta del interior del Palacio Municipal. Estos hechos habrían sido cometidos, la noche de la manifestación.
Ahora bien.
Es extraño que habiendo en aquel momento más de dos mil personas, no existieran testigos de los hechos. Más extraño aún, que el Intendente firme un decreto, impidiendo al empleado de esta manera, hacer el descargo pertinente a la acusación que se le hace. Raro es también que no se hayan hecho denuncias de tales actos. Y justamente por esto, por no posibilitar la defensa del agente municipal y otras irregularidades claramente destacadas por el Juez, es que Romano gana el juicio. Y más imcomprensible, cuando quién firma este decreto es un abogado que seguramente conoce mejor que yo, los riegos que implica dentro de lo legal, hacer mal los deberes.
El municipio de Alberti deberá pagar las costas de los abogados, los días que el empleado fue suspendido y otros gastos que seguramente por mi ignoracia en el tema se me pasan por alto. Pero con esta sentencia queda la puerta abierta para un nuevo juicio. Y es el que reivindica a la persona, por el daño moral ocasionado.
Y eso si...cuesta caro.

Javier Lizarralde
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La luz de la casa toda encendida, fuerte, vigente, derrochadora.En una de las habitaciones el menor de los hermanos está perdido en el mundo virtual. Sumergido en la pantalla de su PC. Igual que vos ahora. La mirada aguda decide el momento exacto y envía la señal al mecanismo perfecto y natural de su cerebro, para que éste de la orden y la orden baje rapidísimo hacia la flaca mano. Con el dedo índice aprieta el lado izquierdo del ratón y éste dirige el impulso al blanco indicado. Fuertes luchas se libran en la deslumbrante pantalla. También dentro de él.