12.8.09

GRONDONA; KIRCHNER::: LA PELOTA DONDE ESTA?

Por Horacio Alcuaz*
En las últimas horas todo el espectro social y periodístico vinculado al fútbol se ha visto conmocionado por la crisis contractual entre la AFA y TyC.
Mágicamente se ha visto al presidente de la AFA y aparentemente al ex Presidente Kirchner también, preocupados por la situación económica de los Clubes de Fútbol, de los trabajadores de esas entidades deportivas y por el incumplimiento con los jugadores profesionales y con la Institución que los aglutina…
Hasta hoy, desde la AFA no se ha hecho otra cosa que impulsar negocios televisivos que a la vista de los resultados han sido económicamente deficitarios para los Clubes, sin importar demasiado el interés de los asociados a esas Instituciones ni de los espectadores.
Muchos dirigentes, como cómplices o rehenes terminan “fundiendo” a sus clubes o sucumbiendo ante el poder casi mafioso impuesto desde “arriba” o ante la impunidad absoluta del comportamiento de las “barras”.
Horarios impensables para la concurrencia del público, estado calamitoso de los estadios que no brindan ni las más mínimas condiciones de confort. Impedimento para la concurrencia de los espectadores visitantes en los torneos de ascenso. Verdaderas “batallas” entre los aspirantes a asistentes para la compra de los escasos tickets puestos a la venta en condiciones, horarios y lugares a los que cualquier trabajador no tiene acceso. Interminables minutos de demora para el público local, después de los partidos para poder abandonar los estadios, muchas veces en horario y condiciones climáticas que transforman la espera en insoportable.
Desde el Gobierno a través de los organismos, creados para garantizar la seguridad, se les sugiere a los directivos que “arreglen” con los barras a cambio de algunos talonarios de tickets para evitar conflictos tribuneros y hasta se les recomienda negociar con alguna O.N.G. regenteada por los mismos “barras”... y se les propone no denunciar ante los Legisladores los aprietes y agresiones para evitar la “intromisión” del Congreso.
Por otro lado, la Policía -maltratando a quienes después de haber sorteado todos los impedimentos para llegar al estadio- implementa operativos en los que se obliga al espectador a tumultos, malos tratos y muchas veces se intimida con la utilización de caballos y perros en actitud amenazante que en la mayoría de los casos terminan en empujones y corridas.
Mientras tanto, los “violentos” por ser violentos gozan del privilegio de entrar rápidamente y custodiados.
Es la misma Policía que “chantajea” y “estafa” a los clubes con la cantidad de efectivos destinados al operativo, mientras maneja a “mitad y mitad” el negocio adicional del prepotente y desmedido estacionamiento callejero durante los partidos.
En esas condiciones “prefabricadas” para desalentar la concurrencia a los estadios, aparece la oferta salvadora de los “paquetes” de televisión codificada: Para quienes puedan abonar 11 cuotas mensuales (aunque los torneos nunca superan lo 9 meses) se ofrecen todos los partidos en la pantalla. Claro que para poder acceder, dirigentes, espectadores y proveedores del servicio deberán acatar las disposiciones y sobre todo los costos que los dueños del monopolio impongan. La empresa contratista de la AFA , los operadores y servicios de cable y los canales de la T.V. tienen un solo y único dueño (también en algún caso por decisión del propio Gobierno).
Ellos deciden la programación (“fixtures”), las fechas, los horarios, y los canales que trasmiten.
Para quienes no pueden pagarlo… está la oferta del subdesarrollo: Las cámaras enfocando a los hinchas, a los directores técnicos y a los jugadores festejando… nunca se verán incidencias del juego ni mucho menos los goles cuya difusión está prohibida hasta las 12 de la noche.
Pero en los últimos días repentinamente los dueños del negocio se pasearon por sus propios canales y diarios advirtiendo sobre la “arbitrariedad” de la rescisión contractual que unilateralmente decidiría la AFA. Manifiestan su preocupación por la cantidad de trabajadores que se verían afectados, por la continuidad laboral de una cantidad importante de ellos (si se tiene en cuenta algunas de las vergonzantes opiniones periodísticas de estas últimas horas es probable que el riesgo de perder la continuidad laboral haya atacado las neuronas que afectan a la dignidad y la ética de muchos de Ellos).
Y por fin, empezaron a preocuparse por el estado financiero de los clubes, por la situación de los jugadores y sus aportes adeudados y por los espectadores que estarían siendo perjudicados por la demora en el inicio del próximo torneo.
Dentro de tanta hipocresía aparecería también el Gobierno…
Debe el Estado intervenir en este conflicto…?
Sí debe.
Porque el futbol es una actividad que mueve y conmueve a millones de argentinos todos los días. Como socios, hinchas, simpatizantes, espectadores, lectores de diarios y revistas, oyentes de las radios o simplemente como telespectadores son las únicas víctimas de todo este despropósito.
Los Clubes y la AFA son Sociedades Civiles que en mayor o menor medida colaboran con el Estado en la prestación de servicios deportivos, sociales, culturales y muchas veces también educativos.
Su buen o mal funcionamiento afecta a la Sociedad y por lo tanto debe ser materia de preocupación estatal. El Estado está habilitado a auditar y por lo tanto denunciar y castigar el mal desempeño de sus autoridades.
Los Organismos oficiales y la Policía , deben proteger y garantizar la seguridad de los espectadores e impedir los actos delictivos y de violencia de unos pocos, fácilmente reconocibles. El Estado está obligado a que así sea, y debe desplazar y sancionar en forma inmediata a quienes no cumplan su misión o participen o alienten actividades delictivas fuera y dentro de los estadios.
El Estado debe invertir dinero en este conflicto...?
No debe…
Las sumas extraordinarias que se mueven alrededor del fútbol, por cuotas sociales, recaudaciones por venta de tickets y abonos, transferencias a préstamo o venta definitiva de los jugadores, comisiones por esas operaciones, publicidad estática, en la indumentaria y televisiva, derechos por la transmisión de los partidos, merchandising, etc., garantizan la rentabilidad de la actividad.
Solo hace falta administrarlas bien.
El Estado debe velar porque así se haga.
Es un muy buen primer paso democratizar las trasmisiones televisivas.
Si fuera solo eso, sin resolución de los temas de fondo, sería solamente un acto de demagogia.

*Diputado Nacional por la Pcia. de Buenos Aires GEN – C. Cívica (011)6310-7650

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