19.12.06

SI TE SIRVE PARA ESTAS FIESTAS, CUANTO ME ALEGRO

Es cierto que en ésta época del año, la mayoría de las personas se vuelven un poco más sensibles.
Los que abrochan un año positivo, viven las fiestas con cierta euforia que demuestra lo bien que les ha ido, como dice la canción, en la salud, el dinero y el amor.

Pero como contracara, otro grupo de sensibles o emotivos, son los que manifiestan nostalgia, tristeza o incluso dolor, porque suelen encontrarse con algunas ausencias físicas de familiares o amigos a la hora de sentarse a la mesa.

Incluso algunos levantan el pie del acelerador al llegar a fin de año, y se dan cuenta que en definitiva es poco lo que se ha logrado en materia espiritual o lo que tiene que ver con el afecto cotidiano, y parece ser que allí reflexionas y llegas a la conclusión que ha pasado un año más y seguís, incluso, sin encontrar tu lugar en el mundo.



A los que puedan incluirse en éstos dos últimos grupos, les cuento una anécdota personal, que tal vez pueda servir.

El año 2003 tuvo mi peor momento laboral. Comenzaban a cerrarse todas las puertas que había abierto haciendo varias cosas a la vez años anteriores. Y como único sustento, seguí con lo que hacía desde el ’98. Manejar un remís.

Precisamente cuando más lo necesitaba, mi coche comenzaba a romperse una y otra vez. Que la correa, que la junta, la tapa, el motor, etc. etc.

El mayor dolor fue justamente el día de mi cumpleaños. Me esperaban a cenar familiares y amigos para darme una sorpresa… y la sorpresa se las di yo cuando les dije que estaba a 300 kilómetros con el auto tirado en la ruta y encima lloviendo a cántaros.
Conocía de ese motor del Renault 19 cada pieza, cada manguera, cada rodamiento. Incluso la mayor parte del sistema eléctrico. Pero no había caso. Los jodidos franceses se habían emperrado conmigo y parecía que los veía reirse a la distancia porque no había ni una chispita en las bujías. Y créame…los he puteado tanto!!! Esa noche pronuncié todas las malas palabras que conocía y las que no las inventé.

Inesperadamente, en el medio de la lluvia frena un coche y dando marcha atrás se coloca a mi lado. Yo me dije: “con semejante mala suerte, clavado que me roba”. Instintivamente toqué mis bolsillo y a pesar de la calentura, me sonreí con sorna al recordar que sólo me quedaban 11 pesos como todo capital.

El coche se paró justo frente a mí. El acompañante, un hombre de unos 60 años bajo apenas el vidrio para no mojarse y preguntó amablemente: “que pasa pibe?”.
Yo relaté los últimos kilómetros y todo lo que había revisado para hacerlo arrancar.
El hombre, bajó con un paraguas y sonriente me dijo: “me lo dejas mirar?”
A lo que contesté: “Mirá, éste es mi auto de hace tres años. Le hago 10.000 kilómetros por mes. Lo conozco como la palma de mi mano. No creo que le encuentres la falla.”
El otro insistió respetuosamente, a lo cual accedí diciendo: “Hacé lo que quieras, total… Pero difícil le encuentres algo”

El tipo puso manos a la obra. No tardó un minuto cuando me dijo: “Dale arranque”.
Y el muy jodido 19, arrancó instantáneamente.
Me bajé rápidamente preguntando a aquel sesentón: “Cómo pudiste?”
Y mientras se subía a su coche respondió: “Soy el fabricante del controlador de avance electrónico para el gas que te colocaron. Esta en cortocircuito, sólo lo anulé”
Y sin más se fue.

A que voy con éste relato?
Casi 300 kilómetros tenía para pensar que cuantas veces sabiéndonos dueños de nuestra vida, de nuestro destino o de cualquier cosa material pensamos: “esta es mi vida, este es mi destino. Dejame a mi que puedo resolver mis problemas”
Y cuando vemos que no podemos, creemos que nadie puede ayudarnos.

En éstos momentos del año a los que nos encuentra con las defensas bajas, tal vez debamos recordar: Sólo el autor de la vida y del amor, puede ayudarte cuando te quedás tirado en la carretera de tu existencia.

Si en éstas fiestas necesitas un “Mecánico”, te paso el dato…Se llama Dios, dirección el cielo. Cobertura: las 24 horas los 365 días del año. Garantía: para toda la eternidad. Celular: no tiene, pero si tenés Fe, es una línea que nunca está ocupada.






Javier Lizarralde

albertimultimedios@yahoo.com.ar

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